Rostres d’Europa

Autoras y autores de África y Asia

La obra literaria de las escritoras y los escritores de origen africano y asiático refleja con vigor e infinidad de matices la experiencia europea propia y la de sus comunidades, el proceso de cambio y adaptación que necesariamente han de sufrir. Rostros de Europa ofrece al lector europeo una nueva imagen de sí mismo, dibujada en la mirada «diferente» de estos autores, conocedores de su cultura de origen y de la europea al mismo tiempo. El contacto con los pueblos receptores, a menudo problemático y con las exigencias por ambas partes, pone en marcha fuerzas que generan una nueva creatividad.

La Asociación Cultural transLit es una entidad establecida en Barcelona con el objetivo de promocionar y divulgar literaturas con raíces no europeas, especialmente las que han surgido de experiencias vitales en el crisol cultural de nuestro continente.

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    Las colectividades de Mas de Las Matas

    Gastón Leval

    Convencido de que no iba a poder evitarse el triunfo del franquismo, Gaston Leval se empeñó en la tarea de recoger los resultados de esta obra constructiva de la revolución, estudiando lo realizado en fábricas, talleres y aldeas colectivizadas, para darlo a conocer a la posteridad. Esta experiencia -escribe en el prefacio del libro- ´abre un camino nuevo a los que se interrogan ante un capitalismo antisocial y un falso socialismo de Estado, liberticida y totalitario; abre la perspectiva de un humanismo nuevo, de una nueva civilización. Porque, aun admitiendo que las realizaciones no sean integral y fielmente aplicables en todas partes, constituyen ejemplos, modelos, en los cuales es posible inspirarse adaptándolos a las circunstancias de lugar y tiempo allí donde las condiciones sean propicias…

    1888. El año de los tiros

    Rafael Moreno

    Es la primera vez que El año de los tiros sale a la calle arropado por una colección de ilustraciones, algo muy propio de la prensa del siglo XIX que se centró en caricaturizar la situación política y el debate sobre los acontecimientos. Sin duda una original visión de unos hechos que impactaron a la sociedad española y europea del momento.

    La obra, escrita en forma novelada, con algunos tintes de ficción literaria y de relato periodístico, narra los hechos que acontecieron en las minas de Riotinto en febrero de 1888 y que culminaron con la masacre, a manos del Regimiento de Pavía, de decenas de personas, campesinos, mineros, mujeres, hombres y niños que pedían en las calles mejoras sociales, laborales, salariales, sanitarias y clamaban contra la quema de mineral al aire libre que estaba matando a la población, aumentando la incidencia de enfermedades y esquilmando los campos desde esta zona del suroeste andaluz hasta la vecina Portugal.

    El relato denuncia toda la trama tejida por los propietarios de la mina, un conglomerado financiero internacional conformado por capital inglés de la Casa Matheson y de la potente firma Rothchild, y el poder político nacional español para, con la complicidad de las autoridades militares y provinciales, convertir la mina de Riotinto en una colonia inglesa con un estatus propio. Nada pararía la represión militar porque, ahora se sabe, los 92 millones de pesetas pagados por el consorcio internacional al Gobierno a cambio de la mina más rica de Europa sirvieron para aliviar la deuda de España y permitir la financiación de un Estado arruinado.

    Sorprende la enorme actualidad de una trama desarrollada en pleno turnismo decimonónico español, que conoce a Amadeo de Saboya, la Primera República, sobrevive a la Restauración borbónica y que 130 años después parece sacada de los relatos periodísticos actuales repletos de políticos corruptos y la voracidad insaciable del poder financiero llevada hasta sus últimas consecuencias. Todo ello apoyado en gran medida por una prensa dócil y manipuladora en la que, no obstante, destacan periodistas (tio de Chaves Nogales) que son castigados por cuestionar la verdad oficial.

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      La represión contra la CNT y los revolucionarios

      Agustín Guillamón

      Editorial: DESCONTROL

      Idioma: Castellano

      Número de páginas: 485

      Dimensiones: 240 cm × 150 cm × 0 cm

      Fecha de publicación: 2015

      Licencia: CC BY-NCISBN: 978-84-16553-10-5

      Durante las sangrientas jornadas de mayo de 1937 los comités revolucionarios desbordaron a los comités superiores cenetistas. La insurrección de los trabajadores no fue derrotada militarmente, sino políticamente, cuando los líderes anarcosindicalistas dieron la orden de alto el fuego.

      El hambre y el desarme eran los dos objetivos necesarios para el inicio del proceso contrarrevolucionario, que desencadenó toda su fuerza represiva contra los militantes cenetistas y las minorías revolucionarias en el verano de 1937.

      La represión de los estalinistas y de ¡ajusticia republicana fue de carácter SELECTIVO: intentó integrar a los comités superiores en el aparato estatal, al mismo tiempo que desencadenaba una feroz represión contra los revolucionarios y encarcelaba a los dirigentes que habían tenido cargos de responsabilidad en Orden Público.

      Esa represión del anarcosindicalismo fue acompañada por una actitud pasiva de los comités superiores, que optaron por una defensa individual y jurídica de los presos, en lugar de una defensa colectiva y política. Los millares de presos anarcosindicalistas exigieron a los comités superiores un mayor compromiso y solidaridad, que sólo consiguió una campaña de prensa clandestina en favor de los presos, sin renunciar nunca al colaboracionismo. Los presos cenetistas anunciaron una huelga de hambre para obtener esa solidaridad, denegada al principio por los comités superiores en nombre de la lealtad institucional al gobierno De la violencia revolucionaria de los comités contra la burguesía y los fascistas, característica de julio de 7 936, se había pasado a la violencia represiva de las fuerzas burguesas del orden capitalista y de ¡ajusticia republicana contra la CNT y los revolucionarios. En el seno de la CNT esa represión de la oposición revolucionaria interna era simultánea a la integración de los comités superiores en el aparato estatal. No se trataba de ninguna ‘traición» de los dirigentes, sino de las dos vertientes necesarias y complementarias de un mismo proceso contrarrevolucionario: represión y persecución de los revolucionarios e institucionalización de los comités superiores.

      El orden público burgués se fundamentaba en la unidad antifascista de todas las organizaciones, con el objetivo único de ganar la guerra. Ese objetivo suponía la plena sumisión de la CNT a un Estado fuerte, así como la extensión de la militarización al trabajo, a la economía y a todas las relaciones sociales y políticas.

      En junio de 1937 se creó la CAP, recuperación de un ejecutivo fuerte y ágil de la CNT (como había sido el Comité de comités de julio de 1936) capaz de impedir un nuevo desbordamiento de la militancia, como había sucedido en mayo. Juan García Oliver y los comités superiores repitieron el 20 de septiembre de 1937 su papel de bomberos e impidieron la resistencia contra el asalto del PSUC y las fuerzas de orden de la Generalidad al edificio de los Escolapios, sede del sindicato de la alimentación, de diversos grupos anarquistas y del último comité de defensa de barriada aún existente.

      En octubre de 1937 la guerra y la constante dejación de principios habían devorado ya a la revolución.

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        Estampas de la revolución española – 19 de julio de 1936

        José Luis Rey Vila «Sim»


        La Revolución también tiene colores.
        No todo en ella es lucha o muerte, guerra sin cuartel, sangre, dolor.
        También hay alegría, caras risueñas, vida, juventud.
        El edificio de nuestra Revolución hispánico, se está labrando con alegría y juvenilidad. Por eso triunfa. Esa alegría, esa tónica juvenil, el entusiasmo los vivifica, ha sido aprisionado por la retina serena de un gran artista.
        Cuando el arte se trueca en intérprete de la emoción popular, el arte se sublima. Conviértese en contar magnífico de los gestos heroicos del pueblo. Se hace a un tiempo carne y espíritu.

        Descontrol Editorial. Barcelona 2021
        68 págs. Rústica, espiralné 20×15 cm
        ISBN 9788418283253

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          El sindicalismo y la política

          Ricardo Sanz

          Editorial: DESCONTROL

          Idioma: Castellano

          Número de páginas: 312

          Dimensiones: 210 cm × 136 cm × 0 cm

          Fecha de publicación: 2015

          ISBN: 978-84-16553-19-8

          Ricardo Sanz

          Hijo de agricultores, con 12 años comenzó a trabajar en una harinera. En 1914 se trasladó a vivir a Barcelona, donde se afilió en 1917 al sindicato CNT. Buen orador, participó en numerosos mítines y campañas propagandísticas del sindicato. Formó parte del comité de huelga en la Huelga de La Canadiense de 1919. En octubre de 1922 participó en la fundación del grupo anarquista «Los Solidarios», con Buenaventura Durruti y Juan García Oliver, entre otros.

          El golpe de estado de Miguel Primo de Rivera le sorprendió en Zaragoza en una reunión del comité local, donde propuso realizar un atentado contra el tren que debía trasladar al dictador de Barcelona a Madrid, pero su plan no fue aceptado. En 1925 entró por primera vez en prisión, y en 1930 fue nombrado presidente del Sindicato de la Construcción. Participó en la conferencia de la CRTC del 31 de mayo de 1931 en Barcelona, en el III Congreso de la CNT del 11 de junio en Madrid y en el Pleno de Sindicatos de la CRTC de agosto en Barcelona. En 1932 fue elegido vicesecretario nacional de la CNT, y hasta 1936 mantuvo una intensa actividad propagandística por toda España.

          El 19 de julio de 1936, al estallar la Guerra Civil Española, tomó las armas para luchar contra la sublevación del ejército, fue nombrado inspector general de los frentes de Cataluña y Aragón, y poco después la muerte de Durruti asumió el mando de la Columna Durruti, y posteriormente, de la 26.ª División.1 Una vez acabada la guerra, se exilió a Francia, donde fue internado en el Campo de internamiento de Vernet d’Ariège, y más tarde, junto con Antonio Ortiz en el de Djelfa, en Argelia. Liberado tras la ocupación del norte de África por las tropas aliadas, permaneció exiliado en Francia hasta su regreso a España en 1979.

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            El terror estalinista en Barcelona – 1938

            Agustín Guillamón

            Editorial: DESCONTROL

            Idioma: Castellano

            Número de páginas: 332

            Dimensiones: 210 cm × 140 cm × 0 cm

            Fecha de publicación: 2015

            Licencia: CC BY-NC-SA

            ISBN: 978-84-941941-5-3

            El diez de febrero de 1938, en Barcelona, hacia las diez de la noche, un joven de unos veinte años, vestido con el uniforme de capitán del Ejército, había encendido un cigarrillo. Tenía una cita. Era un frío día de invierno. Se aproximaron los dos hombres con los que había concertado la cita. En respuesta a su saludo el más cercano, a su izquierda, le disparó, a medio metro de distancia. La bala penetró por el mentón hacia la izquierda de la boca, siguiendo una trayectoria de abajo arriba y de izquierda a derecha que destrozó dos piezas dentarias, parte del paladar y se incrustó en el cráneo, sin provocar orificio de salida.

            ¿Quién era el joven asesinado? ¿Quiénes y por qué lo asesinaron? ¿Quién investigó el asesinato? ¿Quiénes, y por qué, fueron detenidos, torturados y juzgados por ese crimen? ¿Qué implicaciones políticas desviaron la investigación criminal? ¿Es posible solucionar un asesinato setenta años después de ser cometido? ¿Puede resolver la investigación histórica un crimen que, en su momento, fue despachado descuidadamente por la investigación policial? Dilucidar hoy ese crimen, ¿puede ayudarnos a comprender los conflictos existentes en una sociedad inmersa en una cruenta guerra civil? ¿Quién y por qué, bajo las pintadas murales que interrogaban «¿dónde está Nin?», respondía con malévola rima: «en Burgos o en Berlín»?

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              La efervescencia social de los años 20

              Manel Aisa Pàmpols

              En el periodo de 1917 a 1923 la CNT supo encontrar la manera de organizar el malestar de los humildes, entendió que sólo ellos con su esfuerzo podían tener la capacidad para organizar y construir una sociedad paralela que ofreciera las oportunidades que las instituciones estatales eran incapaces de ofrecer a sus conciudadanos. Escuelas Racionalistas, Ateneos, los Sindicatos de Industria, las Cooperativas de Consumo, de Construcción, los Socorros Mutuos, los Economatos, etc.

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